La salud emocional también es importante: COVID-19

Si bien es cierto que no es la primera vez que la humanidad enfrenta una pandemia, incluso de dimensiones globales, y ni siquiera es esta la más mortífera que la historia haya visto, sí es cierto que es la primera vez que experimentamos un confinamiento planetario como el que se vivió en los primeros meses del Covid-19, que ha traído consecuencias económicas y sociales para las que no estábamos preparados.

Si a lo anterior le sumamos la avalancha de información, tanto verdadera como falsa, que ha circulado desde la aparición del virus, es fácil deducir que la nueva realidad está generando un impacto psicológico en las personas. Por eso, hemos consultado como especialista en el tema a la Psicóloga Daniela Vicencio Vicencio, profesional con amplia experiencia en la atención clínica.

¿Cómo nos impacta a nivel psicológico el Covid-19?

La Psicóloga nos indica: “el impacto psicológico que ha provocado esta pandemia en la población aún se encuentra en proceso de evaluación, dado que la misma está aún ocurriendo”, sin embargo, tal y como se vienen desarrollando las cosas hasta ahora, se han podido señalar tres clases principales de efectos observados:

  • Agudización de sintomatología de diversa índole, asociada a patologías psicológicas preexistentes (por ejemplo, personas con estados depresivos o ansiosos presentan un marcado aumento de los síntomas)
  • Aumento en la presencia, sostenida en el tiempo, de síntomas de estrés, angustia, síntomas depresivos (como crisis de llanto, aislamiento, pérdida de interés en actividades, desmotivación), síntomas ansiosos (problemas de sueño y apetito alterado), en quienes no presentaban patologías previamente a la aparición de la pandemia.
  • Aparición de estrés postraumático en pacientes post-COVID.

¿Qué hacer al respecto?

Daniela nos brinda una serie de recomendaciones: en primer lugar, reconocer que esto es algo que a todos nos está afectando de una u otra manera, que está bien no sentirse bien en algunos momentos, permitirse experimentar sus emociones en un contexto seguro, ya que es imprescindible conocer y saber identificar las emociones que vamos experimentando, pues, “si sabemos reconocer qué estamos sintiendo, podemos desplegar estrategias para regularnos a nosotros mismos” (esto también depende mucho de la edad del individuo).

También es importante identificar cuáles son los pensamientos que promueven en nosotros el aumento de la ansiedad y en el caso del estrés, qué elementos podemos controlar y cuáles no, a fin de organizarse para hacer frente a los controlables y no desgastarse pensando en aquellos que escapan de nuestras manos. Para ello es importante cobrar consciencia de nuestra realidad, gestionar nuestro tiempo, ordenar preocupaciones, cambiar lo posible, no exigirse demasiado y concentrarnos en el presente. Igualmente se recomienda la realización de actividades para el disfrute personal y que estén permitidas en el contexto del plan paso a paso, sobre todo es fundamental “ser capaces de adaptarnos a esta nueva realidad”.

Aun así, la profesional enfatiza que “si sus emociones los desbordan, si las estrategias intentadas no dan resultado en el cambio de su estado de ánimo y esta situación se ha mantenido o intensificado por alrededor de dos semanas consecutivas o más, se sugiere consultar a un especialista para aplicar estrategias más concretas y específicas a su situación.

Está bien buscar ayuda: Psicológica y Telemedicina

En tal sentido, una buena opción es aprovechar las bondades de la telemedicina, que, tal y como explica la Psicóloga Daniela, “ya venía posicionándose desde hace un par de años, pero con la contingencia de la pandemia se favoreció su acogida por parte de la población, en ocasiones previamente reticente, dado que permite obtener la misma atención de manera remota, facilitando el acceso, reduciendo los tiempos de espera o traslado y evitando fronteras para acceder a la atención”.

La profesional continúa diciendo: “La atención remota otorga el mismo impacto que una atención presencial, si se cuenta con un buen acceso a una red de conexión, para que esta sea sin interrupciones y con espacio de privacidad para sostener los encuentros con el profesional. Siendo valorada y bien acogida por aquellos que ya han iniciado o continuado sus procesos terapéuticos bajo esta modalidad”

En este sentido, Daniela indica que existen múltiples opciones para quienes desean una teleconsulta: “desde el MINSAL existe una red de atención psicológica gratuita a través de contactos telefónicos, también existen hoy en distintos centros médicos o clínicas que ofrecen atención de sus profesionales por medio de la telemedicina, con convenio con Isapres o Fonasa, y aplicaciones como MEDICALPLUS que tienen un directorio de profesionales para acceder a sus prestaciones de forma remota”, finaliza la Psicóloga.

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